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Full text of "Refutacion á la breve esposicion del S.D. Jose Maria Novoa, : ex-ministro de estado en los Departamentos de Guerra i Marina &c."

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V 








A LA 



BREVE ES POSICIÓN 



PEE 



S.D. ¿OSEMA-RJA NOFÍÍA, 



E^MINf STRO . DE ESTADO .EN LOS -DEPARTAMENTOS 



DE GUERRA y MARINA &c 



POR 



M.-J, GANDARILLAS. 



•"#- 



SANTIAGO DE CHILE» 



s 



IMPRENTA DE LA BIBLIOTECA. 



1826. 



En tu alma, y no en la de étros debe 
hallarse el principio de tus acciones. ¿ Te ofenden? 
I qué importa ?....¿ Hay malos ? te son útiles ;sin 

ellos ¿qué necesidad tendrías de las virtudes 

pero \ el ultraje].... El ultraje envilece al que lo 
hace, no al que le recibe , y da graeias de que 
tus enemigos recurran á la mentira para hablar mal 
de tí. i Hay acaso vergüenza para el justo? 
Elogio pe Marco Aurelio. 






REFUTACIÓN &c. 



PaTERE TUA CONCILIA NON SENTÍS? 

Cíe. in Catil. 

¿No conoces que tus maniobras están des 
cubiertas? 



UNOA creí tener necesidad de llamar la 
atención pública sobre mi conducta, porque estaba 
persuadido que mi sistema de vida no daría lu- 
gar á i i¥i potaciones que pudieran mancillarme. El 
llenar el eminente deber de &er honrado ha sido 
mi principal anhelo; y satisfecho de la alta re M 
potación con que me distingue el concepto público, 
sin tener por esto un necio orgullo, descansaba 
tranquilo, en que cualesquiera hablillas que se 
suscitasen- contra 'mí, no hallarían acogida alguna; 
y en que, por mas que Ja procacidad agotase 
sus combinaciones en componer una impostura^ 
se disiparía como el humo, si mi comportacion , 
demasiado conocida, no le prestaba algún apoyo. 
Aunque no estoy libre de la miserable 
plaga de la enemistad con que la revolución ha 
infestado á todos los hombres, no- temía ser en- 
vuelto en sus estragos, porque mi marcha siem- 
pre recta, neutraliza los efectos de su veneno. 
Mas yo no conocía esa táctica* ■ nuevamente in- 
ventada , de hacer la guerra á la reputación agena 
para conquistar la propia, qu#*i *lgqw vez la 



4 

hubo, se perdió por causa de su mismo dueüo. Esto 
es como querer incendiar la casa del vecino, para 
encubrir el frenesí que me hizo dar fuego á la 
mia. — Don José María Novoa, separado de! mi- 
nisterio de la guerra por motivos que todo el pu- 
blico conoce, me ha presentado ante él , como 
el agente de su ruina, el autor de su deposición, 
y el robador de su crédito. Se manifiesta en espec- 
táculo , cubierto de heridas que él mismo se ha 
dado con su mano; y ocultando su propio pu Sal 9 
me atribuye una acción que sólo á él es de~ 
bida. 

Si su esposicion , brete por antítesis , no 
hubiera salido de Santiago, habría ocurrido á su 
receta de desprecio para contestarle; pero el dis„ 
fraz coa que presenta los hechos, puede ocasio* 
nar en pueblos distantes una sorpresa perjudicial 
al pais, y á ese gobernante, q.ue á pesar de cuanto 
diga contra él la malevolencia.,- es respetado por 
su singular pureza, y por ser el autor eselusivo-de 
la libertad civil de Chile Sólo este motivo puede 
hacerme salir á la escena pública; no á predicar 
el panegírico de mí mismo para sincerarme de 
las invectivas con que se me intenta vulnerar, 
sino á contener el engaño que podría resultar de 
mi silencio. El ataque que me dirigió , nada 
me ha herido; pues en ese caso habría apelado 
al médico común del tiempo , que todo lo cura con 
el olvido. 

El interés de que los pueblos formen un 
juicio recio, me ha hecho tomar la molestia de 
refutarla, reduciéndome á estos puntos— 1.° Re- 
lación de las ocurrencias que hubo en el gobierna 
con respecto al asunto de las cuentas de don Juan 



HVW Cárdenas— 2.° Observaciones sóbrelos au- 

da Te.tnarios.-Lo demás que dice el señor -No- 
voa de compañías, compra de casa chac-ra,- ■ 
piala y mas plata-con que se le d.famaba , el 
lo sabrá supuesto que ello desmiente. 

Relación. 
El 10 de iuaio en la noche se me pre- 
guntó por un comerciante- que ¿cuando pagaba 
l don Juan Felipe Cárdenas el alcance de 36 000 
Jofque hacia al erario en las cuentas de la pro- 
visión * Respondí, que no tenia noticia ninguna de 
Zs cuentas] nid^su akanee-y se ^me rep icq- 
Ze ¿Tse habia declarado por la Contaduría ma.. 
tw, v mmdo al gobierno para su aprobación. 
J J Esta conversación fué, para mi, cosa de 
tertulia, y no hice caso de ella ; m» después 
se me repitió la misma pregunta por Taños ,„.. 
¿toV, enL los que ^W^ 
rae á tomar interés en ella, me aseguro «a m- 
^n& de documentos, lo que, lejos de hacerme 
d^oner mi indiferencia, me hizo mirar -mo anee- 
.kL-múi csDeeie. Yo no hacia, alto, ■ > Jas pre 
%* ib^ degenerando^ reconvenciones. S.em- 
Se se me repetía el incendio de papeles , y por 
Sto hube de prestar alguna atención, y naaa pude 
abasta que me dirigí al f-^capi an^al 
Freiré, supremo Director entpnces, a preguntarle 
«i fpnía noticia de semejante asunto. 
&1 ( Esto sucedió el 12 ) y me contestó que 

nada sabia— que tenia muy presente no haber 
firmado decreto alguno acerca de él, y me ana* 
dtó^que le parecia imposible que Cárdenas íue. 



6 

se pagado , porque sus documentos no eran le. 
gales— semejantes á otros ( dijo > que tengo en 
mi poder, que aunque á favor de Cárdenas, no han 
sido satisfechos, y voy á traerlos. Diciendo esto, 
se dirigió á su habitación, dejándome en la sala' 
de gobierno con un señor que no recuerdo fija- 
mente quien es [ y me parece sería el señor Bor- 
goño, comandante general de armas ] delante del 
cual pasó esta conversación. Volvió S. E, á ios 
pocos minutos, me entregó un legajo de re- 
cibos; y me agregó— lo que esto contiene no debe 
satisfacerse, porque este hombre tuvo orden de O'- 
Iliggins para sacar de las haciendas de particu- 
lares, y de la masa decimal, cuanto necesitase para 
la provisión. El sacó lo que quiso , cumplió con 
pocos, se aprovechó de mucho; y me consta porque en- 
tonces gobernaba yo la provincia de Concepción.— Es- 
ta fué la primera idea que tomé del tal negocio de 
provisión; y cuando yo ignoraba lo quehabia ocurrí- 
do sobre las cuentas de Cárdenas, se susurraba en 
el público el alcance que se le había designado 
el modo de liquidarlas , y se criticaba el incen- 
dio de papeles. Este asunto ocupaba la alameda 
y las tertulias, mientras yo, que debiera haber 
intervenido en él por mi ministerio, estaba com- 
pletameníe ignorante. 

El 13 por la mañana, estando con el sub- 
decano de la Contaduría mayor, don Francisco 

n i r ^Cei5o, me hho ,a si f? uie nte pregunta— 
¿Huele ha parecido, señor, el oficitol—^Qué ofidio ? 
le dije— Aquel, pues, me repuso, del asunto del se- 
ñor Cárdenas que ya eslá concluido y le ha gustado 
mucho al señor ministro de la guerra. Conteáó que 
no sabía de que me hablaba, y entonces me dice— 



¿qué no le ha dicho nada el señor Novoal Ni una 
palabra, le dije, y voy á buscarle. Al momento 
me separe, y me dirigí á lo de dicho señor No- 
voa á que me instruyese de un asunto, pue por 
el carácter enigmático con que se me presentaba, 
se me hacia ya sospechoso — y me respondió por 
toda contestación — tenemos que -hablar sobre eso, 
y pronto nos veremos* En seguida entvó el dicho 
sub-decano a decirle que yo aun no había recibido 
el oficio, y delante de mí le contestó — que se había 
olvidado. Me despedí dirigiéndome á ia oficina á 
esperar ia habladura que se me había indicado, para 
fijarme en, alguna idea, porque hasta entonces no 
hube podido formar alguna, y casualmente una 
ocurrencia me hizo salir un poco antes; de la hora 
acostumbrada, y no pude esperarla. 

Al dia siguente se apareció el seBor No- 
voa y me entregó abierto el oficio nútn. 1. con 
el laudo núm. 2. f#j} Leí dos veces el segundo 
á su presencia, y él se despidió de mí, sin decirme 
una palabra sobre su contenido. Volví á leerle 
después que salió; y aseguro, que si antes no habia 
podido formar juicio por falta de anteceden tes 9 
su lectura me sumió en una confusión que se au~ 
mentaba al paso que yo rae empeñaba en disiparla. 
No podia atinar cómo la Contaduría mayor había 
transigido un negocio fiscal sobre -cantidades ilí- 
quidas que eüa misma confiesa no poderse chan« 
celar de otro modo; ni podia concebir , cómo el 
gobierno se habia conformado en decreto de 3 del 
actual con una transacion prohibida por la ley; 



(■40 Véanse, los documentos al fin ? y téngase presente la fecha de 
los, dos citados,* 



ni menos pude adivinar a qué se ■ refería esa 
orden dada al actuario-- para que verifique con las 
cuentas lo mandado en dicho supremo decreto, pa- 
riendo á continuación el correspondiente certificado. 
No tenia mas noticias que las que he espuesto 
antes ni habia visto oíros documentos; y estando 
cierto que ¡os autos no habían llegado jamas á 
mi poder, no podh calcular de que modo se hu • 
biese espedido el decreto para chancelar , pues 
siendo la materia de hacienda, debió haberse des- 
pachado por mi departamento. 

Sin embarjro de una ocurrencia acaecida an« 
teriormente, de que no hablaré , por haber sido 
secreta, no imaginé que pudiera haber maniobra ... 
en e«te negocio; y lo primero que pensé fue, 
que qisiaáel tal decreto hubiese sido autorizado 
por' el oficial mayor; y hallándose ausente por 
enfermo, no pude averiguarlo hasta el día siguí en- , 
te en que me respondió, que hacia meses que el 
no' veía ios autos en la oficina. Se registró el 
libro en que se tonta razón de toda orden , decreto 
ó providencia que se despacha, y no encontrando 
nada, acudí al subdecano á pedirle el espediente, 
que me entregó el 16. 

Su lectura, si por una parte calmo la fluc- 
tuación tormentosa en que me hallaba por no 
poder formar una idea ecsaeta del negocio, por 
otra escitó mi compasión, porqué conocí la ne- 
cesidad de estender un decreto que comprometía 
la reputación de un companero. Confieso que suín 
una lucha entre la amistad y el deber, y siendo 
preciso decidirme, elegí someterme al imperio del 
último; porque encargado de un oficio público, 
debía sacrificar mis afecciones y sentimientos á su 



"■SI 



9 

desempeño/ so peti a de faltar á la integridad, y 
de hacer recaer sobre el gobierno una nota á 
que habla dado lugar un solo individuo. 

Estendí en borrador el decreto tfüifi. 3 y 
lo presenté al Sr. Director con los autos , bj 
riéndole algunas observaciones sobre ellos. -S. E« 
conoció al momento la pérfida astucia con que 
se le habla arrancado- la -firma-; é irritado muy 
justamente, me ordenó que en el momento le hi- 
ciera copiar, como se -verificó;- y firmó S. E. 
eo la misma mañana del 16, circulándose- a quie- 
• nes correspondía. 

El 17 entré á la sala de gobierno á acor- 
dar con S. E. algunos puntos para el despacho, 
y le encontró en conferencia con Sos señores No* 
voa y Briceno. Advertí que los semblantes no es- 
taban -muy serenos, pues qlie el uno manifestaba 
enfado, y ios oíros dos indicaban angustia y tur- 
-bacion. Me dirigió estas palabras el 'Si\ BriceSo— 
¿no es verdad, señor ministro'? — No sé de que se 
me habla, fué mi respuesta, y en -verdad que hasta 
,-ahora estoy ignorante de lo que estaban tratando, 
bien que por inferencia creo naturalmente que 
seria del decreto del dia anterior— -De las cuentas 
del Sr. Cárdenas, pues, me dijo é!;— y contesté 
—/o que puedo responder únicamente es, que ayer-* 
á vista del espediente que V. me franqueó , re- 
chazó el cúmplase del laudo puesto por V. en ese 
asunto; estreno, señor contador, que V. haya cumplido, 
sin reclamar, una orden del ministerio de la guerra, 
hallándose radicado el espediente en el de hacienda 
y me sorprende el que V. haya dado al fuego los 
documentos. S. E. se separó á este tiempo din- 
giéndjose al departamento del interior, y el señor 



fc-r**-*»*-- -'■*>*.- 



10 
subdeca.no me contestó— Señor, he procedido así, 

PORQUE SE ME DÍÓ A ENTENDER QUE V. ESTABA 

CONFORME Y. DE ACUERDO EN QUE SE HICIERA LO 

QUE SE HA verificado, y en prueba de ello, mandé 
en el mismo laudo que se le transcribiere con oficio 
para los fines consiguientes. Yo estuve con la ley en 
la mano para reclamar de esa providencia ; pero 
habiéndoseme hecho observar que los pagos corres* 
pondienies á negocios de guerra se despachaban por 
este departamento, y ■ considerando -reunidos en el 
supremo Director iodos -los poderes y con J acuitad 
para derogar cualquiera ley, temí que mi reclamo 
hubiese parecido una insubordinación. Yo aseguro á 
Y, que si juzgo las cuentas del señor Cárdenas , 
como corresponde,-. -n ada le., quedaba .que haber. 
Señor contador, -le dije, el oficio que V. me 
km pasado 3 incluyéndome el laudo, acredita la sin 
eeridad de V. y la sorpresa que ha sufrido; pero 
entienda Y," que nada he sabido con certeza de 
este asunto hasta ayer que me informé del espe< 
diente. En la calle hahia oído que el Sr, --.(seña* 
lapdo a Novoa con el dedo) era apoderado de 
Cárdenas y y que se haí da presenciado al tribunal 
de- cuentas á .contestar tos reparos puestos á las 
de éste. Y, no debía ignorarlo parqueen los autos 
hay constancia de ello, y cuando no fuese mas que 
este nwtiva$ V. debió representar sobre un decreto 
que desaforaba el proceso , y había sido dictado por 
un ministro implicado. Y* no debió hacer esa trun* 
mcion sobre intereses fiscales, ni haber incendiado 
los documentos , que debían haber quedado en el 
archivo. 

El '.señor Novoa emprendió entonces el con- 
vencerme que nada había de ilegal en este pro- 



li 

cedimiento; y que á él, como ministro de la 
guerra ^ le correspondía el conocimiento de la cau- 
sa. Su discurso se iba estendiendo demasiado , y 
habiéndoseme acabado la paciencia para oirle , lo 
interrumpí diciéndole: hable V. hasta que se canse* 
y piense como quiera; pero no se desentienda del 
hecho de haber ordenado V. se transigiese un asunto 
en que tenia parte. Esto sólo desbarata cuanto V. se 
empeñe probar. Antes que yo supiese nada de este 
asunto , ya se murmuraba en el público, y , á no 
ser que hubiese querido dividir con K. la nota que 
se ha puesto, yo no debía hacer otra cosa que rechazar 
el cúmplase — A Dios señores, y me salí. 

Pasó el resto de este dia y todo el si- 
guiente sin ocurrencia notable á este respecto y 
y a! subsiguiente [19] estando en Ja oficina en- 
tró el señor Director á decirme — que no despa* 
cimba mas con Nbvoa, porque háhia traicionado su 
amistad, su confianza y prostituido el ministerio— 
Que cuando él se gloriaba de que su gobierno se 
distinguía por la pureza, Novoa le hábia arrancado 
una firma que no le hacia ningún aire — Me lison- 
jeaba, siguió, de que iodoé los hombres que he lia* 
mado á los ministerios, han sido respetables por su i 
honradez. No tengo queja de ninguno; pero éste , á 
quien he distinguido con una escesiva confianza, me 
ha herido en lo mas vivo. Estoy resuelto á botarle ¿ 
porque solo así puedo sacudirme del borrón que me 
ha echado encima. El sólo ha sido capaz de ensu*. 
ciar mi gobierno, y desacreditar* mi delicadeza. Yá 
le» he mandado llamar, y ^e me ha contestado que 
esiá enfermo. — El lenguage de S. Ei. era dema- 
siado vehemente y rápido; denotaba en él la es* 



presión mas viva del sentimiento que le causaba 
ia ofensa que se le había hecho. Su semblante, 
sus acciones y sus palabras indicaban una agita- 
ción casi agena del carácter de mansedumbre que 
le distingue; su tono dulce y apacible se había 
cambiado en una irritación, que sin duda por sel- 
la primera veas que le veía en este estado , me 
hizo desconocerle. 

Sin embargo, la amistad sincera que pro- 
fesaba yo á Novoa, rae obligó á interceder ¡or 
él, y en medio de la justa indignación del señor 
director le recordé las consideraciones que debía 
á su hermano don Manuel, quien pudiera ofen- 
derse con el paso estrepitoso que se iba á dar, 
Le supliqué manifestase á éste sus^ pensamientos, 
y que le insinúasela resolución que había formado 
de separarse de él, para que por su conducto vis- 
tiese una renancia a fin de que no apareciera 
tan deforme a ios ojos del público. Este fué el 
único empeño que tuve para con S- E. en todo 
el tiempo que le acompañé; lo conseguí, y aun- 
que yo^ conocia, y S. É. me lo previno , que 
esto era un velo muy débil para ocultar á la 
perspicacia de los observadores imparciales el su- 
ceso del señor Novoa, quise pagar á la amistad 
un tributo quizá indebido en aquellas circunstan- 
cias. 

En la noche del mismo dia estuvo don 
Manuel Novoa con SE; y después de haberle 
©ido, se vio con su hermano, y volvió á avisarle 
que éste estaba resuelto a hacer su renuncia, pero 
ecsigía una conferencia para disculparse. S E. 
accedió á ella, como me lo manifestó el 20 para 
cuya noche le había citado. Yo esperaba que ei 



m 



13 

resultado de Ib íal conferencia, cuantío en alean 
modo fuese favorable al señor Novoa, lamas no- 
dría ocasionar á S. E. un perjuicio; y me atreví 
a complacerme de haber sido el móvil de q« e 
tuesen menos acibarados Jos disgustos que le pre- 
paraban sus propios hechos, cuya publicidad era 
ya imposible, ofuscar. 

El %í entró S. E. á mi oficina, v me 
ordeno que inmediatamente decretase la senara 
cien absoluta del señor Bneeño-Nowa está en- 
Jermo, me dno, y por esto no ha tenido efecto la 
cogjktonm de que hablé á V. ayer. Me he re- 
sueJo a separarlo también porque el negoeio se ha 
hecho demasmdo público, y ya no me es posible 

han de quedar fuera de sus empleos ambos indim 
dúos. A este tiempo llegó el señor Blanco, mi" 
nmro.del interior, diciendo ¿qué se hace parí 
acallar el grito que se ha levantado en el pático 
por el suceso de las cuentas de Cárdenas f Yo no 
tengo conocimiento del asunto, pero se me ha ase- 
gurado que por él se considera indecorosa al do 
bierno la permanencia de Novoa en el ministerio*. 
Me hay en estío? Le referí todo lo ocurrido 
espigándole la intervención que habia tenido No- 
vea según los .datos que arroja el espediente: v 
7 K : Repitió entonces la orden para separar 
al señor Briceño y f encargó a! señor, ministro 
iSianco espidiese el decreto haciendo lo mismo 
con Novoa, y que para el despacho que pudiera 
ocurrir, autorizase interinamente al oficial ma 
ypr don Tomas Obejero. Ambos decretos se estén! 
dieron en el momento. El det señor Novoa se 
circulo el mismo día; y yo encargué á don Pedro, 



14 „„;„! ¿ui ministerio de haoien- 

An ,„„io *m¡*fi¿£& el de .asépalo* 

da, reservase nasia ei = s 

dei ^eltdXroso .ne 5^**^^ 
fue. arrojado de su , ^ g?¿ «Vendad, ?«. 
fué arrastrado por el esceso ti- 

S le permitió descubrir \ >j»by feneflimiento 
«raciones con que se le ec. g , j^ 

Se las cuentas r^S^ade^^ 
dio al mini S ter.o de baciend ^^ inf(|ndldo 

cualquiera sospecha que .púa . ^ ^ 

su P-cedimiento La OP inion pu bbea 
nunciado en su favor, y atribuye ndo la 

de este asunto, le ^u.p , So qne 

operación que *&*■$&!%>*&?. consideraciones 
J le habría hecho s fj^ s !p£aci«n absoluta y 
no pude conformarme con su sepa g ^ 

esperé al dia *&*>*£&* Comodidad que le 
S e hubiese aquietado de la W hac ¿„ ela8 pr e- 

habia o^sumado, ^^.^'dLreto, sustituyendo 
senté, á fin de £ to ™* miéatras se indicaba 
„„ a suspensión del empleo n compet? nte. 

el señor Bncenc > an ■*£*£ ent 
Convino S. fe. en eM_ tud del 

espidió V/ig^Td u,.gado «e le- 
cual peorno el «ñor J> M |(¡ j laro 

ficS 2,t* "Wf '. I** "^ asa 

verdadera da eoanto ocnrno de,de 1 ^ 
e„ qoe llegó á nm manos e jj¡ 0i «.„>,,«, 



15 

i" á U deposición del señor 
-«na otra c«» antecedió a j i ,F refinami ento de 
Sí-ovoa, y es prmso «o dep de intríga 

malicia para atribuirla é i tín P^ ^ « 
6 de maquinación , fíenla necesidad de oour- 
^endú.. Bl gf e H23o*£?í cuando él m.mo 
rir a estos medios ™™¡°2\w\von a proceder de 
le presentó motivo, que oW „ g{ ^ que 

ese modo. Quéjese f™"^ el precipicio á que 

por sus propia» ^J^™ le eítaban pronoati- 
se arrojó; y de sus hechos q g ^ en m 

cando el fio ^'^áVenoiaré, porque no «no 
carrera publica. Yo los m ^ es; s olo 

he propuesto hacerle tonocor ^ rnQ de \ n 

r„e P gaia el objeto ¿^f 1 ^ • g^^ 
imputaciones qoe *« ^^ fio arán so marcha, 

.aciones sobre !°* f ^ » «-^ «? 

Y acabaran de nacer 

¿obo de separarle. 



OBSERVACIONES. 



Antes de eapone^^^r^to 
con el espediente á la **.«^ d aslint o del 

as fojas que tienen c«^« con 
señor ISovoa, porque no e. - > ^^ ^ tos 

de las cuentas de Carden** ^ ¿ g . plo 

ó injustos, me «^ £rcT«B ellas , es dimanada 
rnadase me escapa aceiea o el08 ; lo 

del enlace que hay .g ¿ UBO , lo qoe Age 

q „e pudiera hacer atribuir a rf t 

dei otro. Aunque Cárdenas P i ^.^ en la 

para esta tragedia, no es 

^| ¿ 46 se encuentra un memorial de don 



j * P a!a q y@ 5® representase An-t* ^l J -i i 
de coenta.; siguen A: foja 4T y 48 otril T 
mismo en que contesta á los leZoTen T 
truirn. 61 v en eJ ni™ ™¿ * «uparos en el uno; 
A r <o u ' P reseií ía una cuenta ínúm 71 

A í. 50- hay una representación rf« r£ A * 

que prooone al «•*&« , mcioa «e Cárdenas en 

ouenL^ solio ta*í " ° 1 V raiWtteÍ011 de sus 
informe' 1 a in^S^' fc ^^ * F^icío 
copia el neiorToTolZ K*j "ST ,0 ^ 

•-'■«^ P° d - 

contaduría ff ¿S) T. í?fl u g °. b,erna ' ,a - misma 
ruaban Ja Lidtion . d,fi P 0,tod « «í™ le emba„ 

*r perjuicio?. n7e esíl l'" "^P" 1 ™» *« 
hacefla/ < atm "¿f ?*3^f **?!«*& el modo de 

-e. ciña ¿ las lelf tE^jV 6 r*» ooe 
de entrar *¿ tra2ttrioñ ^^ ne S ati ™ 

-ncia ¿ «KM ^"f»- ««.prefe.: 
decreío a! interesado /^mm ^ Saber eí 

m hubiesen cotckidTL f^f r 0n ^° P areGÍa 

-te asiíí]t o por c :i:;tt„r, tentat,vas de f — 

«abezado p or don Wr* Un memorial en. 
hw de do^JaS fe Gf ?°7 CaIderon ano '»» 
<*• , en que "e reitf ^T* * fi ™ ado P°^ 
Hi«e copia j>íoroa en la nota 29 



■M 



n 

náff 19) providenciado por el ministerio de la 
£; r a Icriio de letra de uno de los escnhen- 
letTl q uel departamento, circonjtonma d gna 
de llamar la atención (oum. 12). A su margen 
1 pintó informe á la contaduría mayor, como 

el fenor Novia en la «ota 30 P*?:, *<?< . T 
^agregarse el encabezamiento. [*|M pie de 
Íte inLme en que el subdecaoo propoae,como 
¿ñico medio de conolnir el asento, el dar a Ca- 
denas 36.0SJ2 pesos U reate, por todos los car. 

% que hace,' y *. «fHf» * ^ 2 
fapeZea, Proveyó el ministro di , 1 gerr. , «£ 
embargo de ser procurador de Caraei »., j . 
oreto de aprobación absoluta , que hizo escHmr 
.eren» ue «F 1 . , ■ _•.*„ v después de ha* 

.1 f»'^\^ C 2T á S E dió y orden al oficial 
berlo hecho firmar a ». J3*- ra V »' 
mavor nara que lo autorizase fnu.n. ; -.l«> 
ma} EÍ decreto concebido con *&£*& 
voces vagas y generales, ^^^Ta#ef 
.iJKequI el gobierno ^^^tal i 
t ÍUTts° Ct» 2 "SeL i tampoco 

1¿7"¿^Í7-^ ley de 3 de ^^^£*^ 

Juan Fe ípe Cárdenas, <f V^'ffftl * h . iCen ver las cansas que 
cayo margen se halia. ^.¿E^S^ tribuna, é no ad- 
Je "favorecen, J ««-ns.gu.ente ^^ lilS comprueban, 

miür raspas m enmendaturascni^ lAubierál de suyo 

fondado e« la tey q..e se oita, qu e «gw . , n¿ 

^(ar ÍS: -Qa« «II» ao puede teaei eletto |c ^ ^ espediente» 



■i 



18. 
méritos; se refiere al informe dé ésta, sin el cual 
nadie puede entender su contenido; es el referente en 
que se comprende todo el tenor del relato. En él no se 
hace escepcion de ninguna de las dos partes que for- 
man el todo del arbitrio propuesto ; á saber la 

ímnsaeion—y que se quemen ó sepulten, los docu- 
mentos,— uno que absoluta, y simplemente sejíee 

Como parece á la Contaduría mayor en el arbitrio 
propuesto en su antecedente inferme. En su conse- 
cuencia procederá el tribunal á fenecer este retar- 
dado negocio en los términos que propone .<fec. . 
No hay necesidad de atormentar, las palabras de 
ese decreto para Averiguar su contenido; es tan 
claro que al momento el contador mayor cum- 
plió exactamente con él, estendiendo el laudo de 
chancelación, y presenciando la quema de papeles, 
según la certificación del actuario A¡úm 14) cor- 
riente á,f. 6!, MV 

Sin embargo, Nóroa tiene corage para 
asegurar, á la pág, 25, §. 3, que es falso y 
falsísimo i que él hubiese mandado dar fuego á 
los documentos, y apela ala letra del mismo 
decreto, ¡ Disculpa pueril * en que pretende apa- 
rentar una inocencia que ninguno cree, porque la 
maniobra criminal que encierra el decreto , es 
conocida por todos! Ese juicio público que demanda, 
decidirá, con presencia de los documentos que . 
copio, y de Ja relación de los autos que he hecho, 
cual es el premio que merece su rectitud. Ese 
juicio público, que jamas se equivoca;, y siempre 
resuelve por mas que la irnpavideü se empeñe 
en eludirle ó alucinarle, declarará si el manejo 
del señor Novoa en el asunto de Cárdenas ( en 
que siendo procurador, lo decidió como ministro; 



19 , 

üíovevó por sí el escrito que él mismo d.ó á co- 
£Í abogado, sacó á S. B. la firma , y or- 
Señó á so oficial mayor que autorizase ,,« decre- 
to engañoso 1 manifiesta alguna gota de U ele- 
Hc.de» con que debe comportare un hombre 
encargado de un ministerio. Ese juico puelieo, 
Tm sfvero como justo , fallará, * el gobierno, 
teniendo en la mano los documentos que testi 
ficaban irrefagablemeote la prostitución que había 
hecho el señor Novo. -del puesto que ocupaba 
procedió mal en arrojarle....; Me temo que ese 
«icio se pronuncie contra el gobierno por la le- 
ffi con" que procedió y para «-caso - de- 
nunció como el principal delincuente! 4 Q^ne . 
eldacl habia de maniobras, de ™^«™»^* 
intrigas <fcc para separarle-cua era su infiuen- 
exonde e.tá, y en qué ,con«U e, esa impor- 
tonda con que se *adornu cuando dice que su pre, 

¡encía *Z£U»1 ■iV*<f*^*¿SS£ r: 
me habría incomodado antes, si le hubiese co 

£*£* confieso <,ue no lo conoc^ P^. 

desprecié avisos, consejos y jacios de hombres 

que le conocian-¡A donde voyl^ La nota de^ 

U^con que me apoda ^W^Wrjd., 

v sin embargo- que me esfuerzo por volver a mi, 

íbk"o no puede menos que advertirle que para 

esa ciasen Orestes es imposible que se eticuen- 

(el compasar los cargos q^ ac,a ^^ 
H6092 nesos) es tanto mas ventajosa al -fisco, cuan* 

na^eUiba la decisión al de^ 6 .de abril A. .JO*- 



10 
rudeza, sin &*,%*> me deja penetrar ta feíftüeíy- 
siotí de «se fe«f& con éso cmwtb; wo encontré co» 

frueneia entré tofc períodos de tea cláusula , tií 
e podido conocer hmniafé que reporta é1 feto 
de que ^n decreto tro sájete la resolaeioa tfe al- 
gún asunto á la pro videncia d© tal fecha. No Jo 
entiendo-pero diviso que no es ninguna conveniencia 
para él erario él desembolsar 36.000 pesos electivos 
por cubrir cargos imaginarios, pues , según la 
Contaduría mayor, estos no podían liquidarse de 
otro modo <q«e pagando al cobrador la suma dicha, 
y dando al fuego, ó sepultando, los documentos. 
Nada importaba que Cárdenas hiciese al fisco 
grandes cargos, cobrándole sumas enormes; m ac 
oton tto estaba expedita por la ilegalidad de sur 
deléctuosos documentos. N« estaba líquida la can- 
tidad de q\ie debiera responder él erario: sin 

222 "?' h . ay tm ^ M fiiMgoflo legítimo; todo 
es ilüsowo- el cobrar, no es acreditar que se debe, 
mientras falten los justificativos correspondientes 
¿y cuales eran >Í0s qué comprobaban U ventaia 
4el fisco pagando 36.000 pesos efectivos por can- 
tidades imaginarias que se le demandaban ?— Se 
quemaron parque no podían cfomceferSe de otro 
modo. 

Pero aunque la conveniencia y la utilidad 
hubieran estado tan manifiestas, que habiesen pues- 
to al gobierno en la necesidad de convenir éü 
^^^^Opuésía, «» debía haberse otor- 
gado sm audiencia del ministerio fiscal, defensor 

t¿Z> y<? " 7Í e ks réílías !*»*»<*» J ni tampoco 
haberse aceptado por él departamento de la gaer- 

des H < -° an / ft * '*, l? Í°" (>edan tol,as las ate- 
tes que tnvadio al de hacienda para este número 



2L 

ca£0 fsia embarga dicen^ que también-, pana otros)*. 
El asunto era sobre caen tas entre un. particular 
y el erario; el juez , la Contaduría, y propo- 
niendo esta 1& troosaeion i era necesario oir al 
fiscal ¿.útiico- que podría haber sostenido su» de* 
reches, para €pie no quedase- al fisco indefenso. 
Sé dirá qué esta tramitación es la rutina de las 
leyes españolas; yo lo concedo, pero digo , que 
mientras no haya oirás que indiquen una marcha 
diferente, es preciso sujetarse á ellas ; no estoy 
conforme con la idea desoladora de destruir lo 
que determino España, sin que primero se susti- 
tuya en su lugar alguna cosa de la tierra , por 
que e^to seria anarquizarlo todo, en vea de re* 
formar- algo. 

Susistiendo esas leyes no se pudo, sin in^ 
fringirlasy privar á los funcionarios que ellas han 
designado, de la intervención que les correspon- 
día, á no ser que hubiese precedido una dero~ 
gaeion espresa, para lo cual no tieBe autoridad 
el ministerio de la guerra, pues el régimen do 
la Contaduría tnay 01* y su skteíin^ de formar las 
liquidaciones son absolutaniente independientes de 
ese departamento. Cuando quiera darle tanta fuer.- 
za el señor Novoa á ese decreto fnúrai. 15) de 
18 de diciembre con que se escuda en el último 
párrafo pág. 22 [que por primera vez sale á luz, 
porque todavía está entre las> obras inéditos] 
nunca puede aplicarse á este caso, porgue solo 
se contrae á los pagos líquidos ¡ ¡corno sueldes mL- 
litares, compras de útiles para la guerra, 6 cuaL 
quiera otro que debiera hacerse por la comisaría 
del ejército. Ninguno de su& artículos derogaba 
hfe leyes vigentes que wgifii ?tó*aetiial c^tabu.. 



22 
lidad, ni le autorizaba para conocer en los pa- 
gos de la tesorería general, por cuya cuenta ha 
corrido siempre la provisión. No aumentaba en 
nada las atribuciones del ministro de la guerra, 
que sólo son , (y no pueden ser mas, en materia 
de pagos) avisar al de hacienda las cantidades que 
necesita para sueldos, raciones, armamento, para 
que este haga poner en comisaría los caudales cor* 
respondientes. Podrá ingerirse en el mecanismo 
de esta oficina, detallándole las distribuciones del 
dinero que reciba; pero jamas tendrá facultad de 
conocer , ni determinar cosa alguna sobre las 
cuentas que cualquiera empleado de la República 
presente para su ecsámen á la Contaduría mayor. 
Si estas reflecsiones no convencen á don José Ma- 
ría Novoa del atentado que cometió arrogándose 
facultades que no le competían; si el aguijón de 
]a delicadeza no le hace sentir que su procedi- 
miento en ordenar un pago en que él iba á te- 
ner parte, arroja las sospechas mas fuertes de su 
impureza ; confiese al menos la inconsecuencia 
vergonzosa de sus principios, que ha publicado, y 
este solo argumento destruye la multitud de pá- 
ginas que ha llenado para santificarse. 

Quiero suponer que ese decreto de 18 de 
diciembre le hubiese facultado para* introducirse 
como hurón en to^os los asuntos; le concedo cuan- 
to vigor quiera darle; pero loque en él se dispo- 
ne no tendría efecto sino en ios que ocurriesen des- 
pués de su publicación; pues según él mismo (pág. 
21 nota 31) ni éste ni ninguna providencia puede 
tener efecto refractivo* Ahora bien ., la causa de 
las cuentan de Cárdenas estaba radicada en mi 
4e¿iartttiu<mto üesdp el ano de 2 i ¿cómo pudo 



m 



0% 



i3 



suceder esta retro-accion que la arranco de. alh, 
V la llevó al de la guerra para ponerle un decreto, 
Contradictorio con los que le preceden, ilegal 
por lo que ordena, y ^V^jm%TJm. 
«presamente el asunto ni el objeto? Ya el mi 
nisterio de hacienda se había negado por tíos 
veces a la transacion, y era necesario algún ar- 
tificio para conseguirla; y para esto sin , dnua , 
se preparó con anticipación el del decreto de 18 
de diciombre; mediante el cual se traslado el es- 
pediente al de la guerra á pretexto de quela. 
cuentas pertenecían á la provisión del ejercito. 
Allí se logró que el ministro, procurador de la 
parte (núm. 5) agente del negocio (num. 6 y 1) 
autor del recurso"* en que se volvió a instar por 
la transacion (núm. 12) estendiese un decreto con» 
cediéndola {núm. 13) arrancase la firma de fes b» 
v que incendiando los papeles, todo quedase con. 
duido á costa de la delicadeza del gobierno. 

Con un procedimiento de esta naturaleza, que 
desde que se traslnjo en el .publico , se hizo el 
objeto principal de la crítica ¿seria el gobierno 
indiferente Á las murmuraciones que todo el día 
se okm contra él, porque todavía continuaba No voa 
en el ministerio? Un hecho que no admitía el 
menor disimulo, porque los autos lo puntualizan 
demasiado, ecsigia que se hubiese tomado con su 
autor una providencia severa correspondiente al 
insulte; y con todo ¡Novoa tiene osadía para que- 
jarse de que en el decreto de su separación se 
le trató coa incivilidad, que se falto ■«*,£*-■ 
ticia, y se traicionó la amistad ! (pag. 11).. &™ 
necesaria una disculpa con que iascmar , y no 
encontrándola en sa coioportacion acude al ae« 



m 24 
foitrio de ese tojidb d-e frase» donáe se encuentran 
mezcladas,, falsedades, imputaciones, insultos y 
amenazas. Se lamenta de que fué arrojado sin 
oirsele , y cuando por esto , y por oirás mu„ 
chas cosas, debía estar reconocido á la bondad 
del general Freiré , le atribuye maniobras y 
maquinaciones, /Aun tiene tiempo de presentarse 
á juicio, si está tan seguro de vindicarse! Diee 
que su ; separación es obra de la calumnia y de 
la intriga, y que el asunto de Cárdenas fue un 
pretesto para cortar su inflpeneia y su oposición 
á ulteriores, designio®. ¿Coates eran estos designios^ 
y en que tiempo se iban á ejecutar? Sir-.depo* 
sicion. ocurrió el 21 de junio. Para el 4 de julio 
estaba seSalada la instalación del Congreso en 
cuyo día debía de abdicar el mando el general 
Freiré, como lo hizo, y yo salir del ministerio. 
En los dope dia§ que mediaron, nada ocurrió que 
indique esos designios á que se oponía. ¿Guando 
se iban aponer obra?.... 

Cuando se habla al público, es preciso que 
lo que se le dice sea al meaos probable. Es nece- 
sario mucho cuidado para no incurrir en inconse^ 
cuencias tap lorfíes como ridiculas; y gozar de un 
cierto crédito ($qe haga respetar lo que asegura, el 
que escribe bajo su sola palabra, ho contrario m 
esponerse al boehqrao de no ser creído, y de ser 
desmentido» 

Pero el señor Novoa , en el conflicto de 
inventar recursos con que vindicarse , no solo 
no advirtió^ el carácter de incredibilidad de sus 
imposturas , sino que ni record que había do* 
eumentos con que refutarle sus aserciones mas 
notable*. A la pág, 21 afirma que la Contaduría 



2S 
me pfc&ó ¡ mftfefdiatiailri eft*e copia del proátmciamiea* 
tú del la&do ; qUé lé leí des veces á isa presencia, 
y que nada resolté ka$t& «I octavo dia en q«? 
oyó varias censuras. A ia 26 cuenta, que el tri~ 
banal, según se ha (Mekfr, la dirigió en el mismo 
■dia y qixe yo demoré ia resolución hasta dar 
Itigar á que <sé quemasen los papeles , cottro su- 
cedió á los tres ó cuatro días , ti&gtth Be te hu 
dicho , y %feté maíiejo lo llama iotrígb. 

RecáérdeSe lo qife dije áíitefc <&íi ia rél&cfcrtí 
■pag* If §. 2 que el oficio dé 4a •'Contaduría fío lo 
recibí hasta el II de junio; que me lo entregó 
el fuismo NovOa 5 á cuya presencia le leí dos 
veces, y que tiro le eétendí* Compárense las fe- 
clias dé los éocuméntoSj y se conocerá la vera- 
cidad del que me hace auiér dé intrigas. El 
laddo (oitríi. 1.) e ; stá datado en 7 de jonio; él oficia 
con que áe me acompañó el 9 [nárn. -í] y el 
mismo dia se biitó el iricendte de papeles según 
la cerMfié&cioh del eéérábaiio {nato. 14], Él IS 
aun no sabía yo #®§& alguáh dé éste ásüteto^ ^ino 
les remores qéíe cowiaa ¿cómo podía eMóaéés 
4om&r providencia alguna para contener él in- 
cendio dé <j>&pelés 5 qUé ya 5 ge tobia verificado $éis 
dias antes m qtsé íné bubieáé infamado tfel só- 
cese? El docurrféiífo tiáfií. t% en el cual se jtísfi- 
fira la verdad de mi ^étácíoii, acabará áé cotí- 
fundir al Sr. Nóvoa. 

Av¡® tóiasj e^íé feéiícír 5 pot tanto elogiarse, fy 
por #édr dicterios, ge le ofaséó la cabera 5 y 
éasi tio 'ftft meditado en te que lia escrito^ puéfe 
no h& sabido sacar la euenta que ferina efe la 
pág, 20, Después* dé exponer la parte qablé' 
eoW^^orfdici á ^él m ló q^m cWbr&se C&vámm > 



■H 



26 
dice que esta solo importaba doscientos pesos, y 
que no era creíble que él se prostituyese por una 
cantidad tan pequeña* .Apura la materia y reduce 
la cantidad á solo cien pesos 5 de este modo- 
De 36 002 pesos que importa el alcance de Cár- 
denas deben rebajarse 35491 a que ascienden sus. 
créditos pasivos; y solo restan 600 de los que 
le correspondería la tercera parte, según el, ar- 
tículo de la contrata que c&pia en la nota 83, 
pág, 21. Cárdenas se daba por bien servido con 
que se te cubriese en vales que pierden un 50 p| 
en el cambio; y en este caso solo cabían á don 
José María cien pesosr— Se equivocó : debió apu- 
rar mas la materia , y formar la cuenta de esta- 
manera— Conformándose Cárdenas con que se le. 
pagase en vales, y teniendo que cambiarlos aL, 
corriente ,, quedaba su alcance reducido á la mu 
tad , v "no alcanzando con «lia á pagar sus deudas* * 
no podía haber Rovoa cosa ~ alguna* ^ 

Por muy feliz que sea la profusión de; pa wi 
labras cuando se habla en asunto propio; sienu 
pre que falte la justicia 5 resultan estas contra- 
dicciones, que „ aunque parezcan frivolas, son in- ; 
dicios de la ninguna eesactitud del lenguage. En 
un largo discurso en que el principal objeto es 
alucinar, por falta de razones para convencer, se 
escapan rasgos que manifiestan el vano, esfuerzo 
del escritor mas diestro en el arte de aparentar 
lo que no es,, y que no dejan duda al hombre re- 
flecsivo del espíritu que le guia. JPodrá conseguirse 
un triunfo efímero entre insensatos,, parciales ó 
incautos, con una esposicion, tar* vaga como abul- 
tada; pero quien meiite las pruebas , quien no 
se deje sorprender, de esa larga jsefie^ de voces 9 , % 



quien analize su sentido, conocerá, sin mortifi- 
car sus potencias, el intento de la empresa. Por 
esta razón, y por el temor de ser importuno , 
he reducido á lo espuesto, eu que no he dejado 
de escederme del fin que me propuse , la con..- 
testación al señor Novoa; la que si hubiese sido 
escrita conforme al plan que me suginó el pri- 
mer momento de arrebato que me ocasioné su 
descaro, habría llevado por título fe de erratas 
de la breve exposición fyc. Sigo con el tercer punto. 

Pasaje de m contrata , de. vestuarios.?. 

Hacia los primeros dias dé mayo me dijo 
el señor Novoa que era necesario poner algún* 
cunero en la comisaría para pagar al contratista 
de vestuarios algunos que se iban á recibir; y e» 
caso de no haberlo en efectivo, pusiese vales con 
el aumentof del descuento que -sufrían en el cam- 
bio, con arreglo á la contrata. La cantidad real 
que me pedia era como de 40.000 pesos mas ó 
menos, y me sorprendí al oir, según la contrata^ 
que yo no, habia visto , como se lo espuse, ni 
tenia la menor noticia de ella. Me replicó— qué 
cómo decía eso, cuando yo mismo la habia re- 
frendado, y quedó de pedirla para convencerme. 
Efectiva mente, dos dias después^ rae manifestó un 
cuaderno de seis fojas, de las cuales la primera 
es el diario de documentos del gobierno núm. 15 
del ? de marzo último, que contiene un aviso [núm. 
11] en que se invita á hacer propuestas al mi- 
nisterio de la guerra, á los que quisieran cons- 
truir tres mil vestuarios para el ejército; la 2.» e& 
vm? propuesta de don Rndecindo Ramos , en que 




jjtiss&r & ma &mr 



28 
ofrece construirlos por 45 pesos cada uno— la 
3. a otra de don Manuel José Palacios por 41 
pe«os 4 reales— á la 4. a propone don Bruno Ar- 
royo hacerlos á 43; y á la S* don Antonio Gun- 
djan por 38. Ai pie de ésta hay un decreto es*. 
pedido por el ministerio de la guerra (núrn, ISJ 
pidiendo informe á la comisaría y tesorería, ,y 
a la vuelta esposo la comisaría, que se aproba- 
se la propuesta ái tima, lo mismo que repitió á 
la foja 6. a la tesorería. Después de este infor^ 
me hay un decreto rubricado de S. E. auto- 
rizado por Novoa y refrendado por mí, del tenor 
siguiente— Santiago abril 17 de 1826 — Como parem 
4 lo$ administradores del tesoro y comisaría general. 
Yo me sorprendí al ver autorizada por mí 
la propuesta de Gruandian, que, aunque mas ba- 
rata que las otras, la encontré eseesi va tanto en 
el precio como en las condiciones eoi&qne se ha- 
bía de verificar el pago ; [num. 19^} y entonce 
recordó que un dia que me hallaba en la ante 
sala del mínkterio en medio de una muchedumbre 
de perdonas que solicitaban audiencia, entro . No- 
voa á decirme que le refrendas» un decreto. S*a 
prisa y apuro me hicieron .suspenderla..,- y to- 
mando los pápelas, sin ver mas que el decreto 
antedicho, lo refrendé, no sabiendo lo qfie era. 
Cuando le vi de nuevo y me informé de losan* 
tecedeníes á que se refería, dije á Novoa— que «m* 
has habíamos sido engañadas y y que yo ppé aba; re- 
suelto á rescindir esa contrata porque el fisco 
iba á perjudicarse; pues el vestuario del escuadrón 
de j¿uíhs que e» de mucho más trabajo que ei 
de todo el ejército, séio había costado 35 pesos 
por plaaa, y que á proporción los contratados va|« 



. 29 

drian cuando mas 25. , 

Se opuso Novoa á este pensamiento, ha- 
ciéndome reflecsiones sobre que no era decente que 
el gobierno se retrajese de una contrata que ya 
se estaba cumpliendo. Me habló largo, y con én- 
fasis: su discurso me iba haciendo fuerza, y creí 
que todo su entusiasmo procedía del decoro que 
quería conservar 4 su firma. Yo no podía deci- 
dirme a mantener el de la mía á costa de los 
caudales públicos, y titubeaba, por esto, en a de- 
terminación que había de adaptar Mas, se le es- 
capó á éste; he dicho mal; me confió el secreto 
que le hacia producirse de aquel modo y eníon» 
ees conocí que todo loque decía era engendrado 
por un ínteres personal, mientras antes creía yo 
tontamente que lo que le daba calor, era el celo 
por el bien público. Este pasage fué muy repen» 
tino para que pudiera arrancarme la amistad, bien 
arraigada, que profesaba á Novoa; mas no pude 
deiar.de tenerlo presente, para suplicar a S».^, 
diese orden de que se suspendiera la construcción 
de vestuarios, alegándole que no tenia fondos con 
que pagarlos; por no comunicarle la confianza 
temeraria que me había hecho, y por a cual 
había venido en conocimiento de la maniobra que 
había en Ja, contrata. S. E, llamó al señor «o. 
voa en el momento, y le ordenó Ja suspensión 

que yo solicitaba. 

Pero esteno cumplió con la tal orden , porque 
después de su salida del ministerio, se me apareció 
el contratista [verdadero] junto con el comisario^ 
ecsigirme el pago de los que teuia construidos hasta 
aquella fecha [el 30 de junio] Les espuse que 
Kacia tiempo que '%. E. habia; ordenado al mi» 



m 



_A, 



30 
nistro la guerra hiciese suspender la construcción 
de vestuarios; pedí la contrata, y con ella y 
con ellos me dirigí á S. E. á que les satisfaciese 
de la disposición que había dado. 

S. E» confirmó lo que yo habia dicho, ase 
guVando que hacia mas de un mes que habia 
dado la orden á que me referia; y el contratista 
espuso que nada se le habia comunicado. Quiso 
altercar con migo; y estando ya impuesto, por des. 
gracia, de todo el pormenor de las maniobras que 
habia habido en su contrata, tomé la pluma á vista 
de 8. E. y borré su firma, la de Novoa y la mia. 

A Ja verdad que esta acción pudiera atri- 
buirse á falta de respeto á la persona que ocu- 
paba la silla de gobierno; pero inmediatamente 
que quedé solo con S. E. le descubrí el secreto 
del señor Novoa; le impuse de cuanto sabia. Las 
circunstancias me habían colocado en el estremo 
de ser infiel á mi cargo, por ser consecuente a 
una perfidia secreta, y en el contraste de esta 
alternativa, estalló la dureza indomable de mi 
genio, atropellándplo todo, por impedir que se 
amontasen riquezas con el sitio que se ponia a 
la pobreza del erario. La honradez imprime en 
el hombre que posee esta cualidad, un : carácter 
tan austero que minea le deja frialdad para mL 
rar las cosas que le chocan, con esa sonrisa pro- 
pia de la versatilidad, y de personas que solo 
piensan en halagar á otras por la conveniencia 
que puede resultarles— No le deja trillar las un- 
dulaciones de un camino tortuoso , sino que le 
ordena marchar recto y con firmeza , aunque se 
esponga, por la espalda, á ser víctima de la pra- 
eacufod mas desenfrenada. 



31 
Afianzado de este principio, y compróme* 
tido entre el deber de salvar á un amigólo de en^ 
tregar al saco los intereses públicos, por no ser 
traidor, tuve que descubrir á S. E. los motivos 
que me habían impulsado á borrar las firmas de 
la contrata, y darle satisfacción del modo con 
que lo habia hecho á su presencia, suplicándole 
dispensase la impetuosidad que había manifestado, 
porque ella nacia d@ la falta de calma para su- 
frir degradaciones del gobierno — que aun era mo. 
ícsíado por la influencia pestilente de don José 
María, á pesar de que había sido arrojado de 
él....Silencio lo demás, porque demasiado he ha- 
blado para contestarle,... 

Ya he cumplido con su reto. Me he pre* 
sentado á la campana que él abrió, no sin poca 
vergüenza porque la ventaja de las armas está 
por mi parte, y mi generosidad no permitía que 
me batiese con enemigos tan débiles como fanfar* 
roñes. El me provocó públicamente, y tuve ne* 
cesidad de concurrir al puesto; no á flanquearle , 
según su manía verbal, sino á atacarle de frente. 
Me retiro triunfante^ porque tras de esta batalla 
van los documentos que le impiden el rehacerse, 
para volverme á cargar; y si T /uelve».*.¡ pobre de 
él ! porque entonces saldrá á luz otro pedazo de 
la música marcial con que entré en la acción* 
Entretanto oiga el que sigue: 

O témpora, 6 mores. Senatus hoc inteligit^ 
cónsul itdit: ille....imo vero eiiam in senaium veniU 

FIT PÜBL1CI CONCILII PARTICEPS...» 






m 

DÚCWMEJYTOS.. 

Sr. Ministro de Hacienda.— Santiago y jamo 9 d© 
1826,— T? ibunal de .Cuentas. — Tengo el honor de acom- 
pañar á V. S. ...el testimonio del juicio que ha estén v 
dido este tribunal, sobre fas cuentas del ex-proveedor 
del ejército D. Juan Felipe Cárdenas, para que se 
sirva V. S-. ponerlo en conocimiento de S. -■- E¿ el su- 
premo Director, pera los fines consiguientes. 

El que subscribe reitera á V. S. las considera- 
clones de su distinguido aprecio.— Franciseo Salante ¿ 
JBricemo* t 

Nám. *£$% 

En la ciudad de Santiago de Chile á siete dia§ 
del mes de junio de mil ochocientos veinte y seis anos 
el genor Contador mayor subdecano del tribunal de 
la Contaduría jeneral D; Francisco Solano Briceño por 
©star recusado el decano en decreto de la su prenm 
Corte de Justicia de dos de dicho, corriente^ á f¿ 
12 v. Vistos los autos seguidos sobre el juicio de 
las cuentas del ex^proveador de! ejército, corridas destb 
catorce de jwho de mil ochocientos diez y ocho hasta 
quince de mayo de mil ochocientos veinte, presenta v 
das por I>, Juan Felipe Cárdenas, como de su res- 
ponsabilidad, en la Tesorería jeneral, y pasadas para 
su ecsamen á esta Contaduría en veintidós de marzo 
de mil ochocientos veintiuno pon decreto supremo de 
esta fecha, corriente á f. 1 de este juicio, dijo/ Que 
respecto de haberse conformado el supremo gobierno 
en decreto de tres del actual corriente á f. 58 v, con 
lo informado á f . 57 v. sobre que se chancelase el 
crédito de 58 592 ps. i rs. que demandaba Cárdenas 
©on treinta y seis mil noventa y dos pesos uno y siete 



33 

octavos reales como un compensativo de dicíid alcance 
por no poderse chancelar de otro modo y conocerse 
que asi se beneficia el fisco, y también se agracia al 
interesado, pues este interminable negocio aumentaría 
sus perjuicios; debia mandar y mandaba ; que los Mi- 
nistros del tesoro público le entreguen al citado Car* 
denas los treinta y seis mil noventa y dos posos uno 
y siete octavo reales: que se entreguen al antedicho 
proveedurías cuentas del litis que sigue con D. Jo*é 
Ignacio Soíomayor, las que por una equivocación se 
recibieron en este tribunal; y que el presente actuario 
verifique con dichas cuentas lo mandado en dicho 
supremo decreto de tres del actual poniendo á con- 
tinuación el correspondiente certificado de ello, y pá- 
sese el oficio de estilo con testimonio de este auto 
al señor Ministro de hacienda pata los fines consu 
guientes; archívense los autos originales , y dése al 
interesado el testimonio ó testimonios que para su 
resguardo necesitare , previniéndose que a Cárdenas 
no le queda cargo alguno líquido ni suspendido en 
todas e-tas cuentas. Án lo proveyó, mandó y firmó 
su SeSoría de que doy fe.— Francisco Solano Bri* 
4ceno.— águsiin Dictz escribano del tribunal. 

Bára. :«. 

DECRETO.-- — Santiago y junio 16 de 1828.— 
No habiéndose espedido por el departamento de Ha« 
deuda el decreto de 3 del corriente en que apoya el 
Contador mayor subdecano el laudo de ptaneelacion 
de las cuentas presentadas por D. Juan FeÜpe^Cárden^s 
- — ad virtiéndose que en ese paso se procedió sin audien- 
cia fiscal, y que el ministerio de la guerra se arrogó 
atribuciones que no pueden correspoiiderle , hallán- 
dose la <ausa Fadiqada en el departamento de ha- 
cienda , por pertenecer las cuentas al tiempo en que 
la Comería se hallaba reunida á la f Tesorería j.erie- 
ral (con otras circunstancias que se advierten en él 
proceso) y na teniendo ei actual Ministro conocimiento 



alguno dé este negocio , ni siéndole posible tomarlo 
por la operación escandalosa que reza la diligencia de 
f, 61 en la que consta que las tales cuentas se dieron al 
f ue go — no ha lugar al cúmplase del laudo. Tómese 
razón.— Freir e.—Gandár illas. 



Santiago y junio 22 de 1826V- 



— No ha- 
biéndose conformado el gobierno con el laudo puesto, 
por el subdecano de la Contaduría, mayor D: Fran.» 
cisco Solano Brk-eño en las cuentas presenta, 
das por el ex proveedor del ejército D." Juan Felipe 
Cárdenas por no considerarlo arreglado á la ley y 
deseoso de satisfacer la expectación pública que se 
lia fijado sobre este negocio como asimismo el que 
quede vindicada la conducta de este empleado, ha 
resuelto=l,° El subdecano de la Contaduría mayor- 
D. Francisco Solano Bricend queda suspenso del ejeiv 
cicio de su empleo con un tercio de su sueldo hasta 
ser juzgado por el tribunal competente.=2. ° Se pa- 
sará á dicho tribunal el espediente sobre las cuentas 
con testimonio del decreto en que el gobierno rechazó 
el cúmplase. Tómese razón y comuniqúese^ Fre/re-— 
Gandarilla$< 

Núreu 5, 

Sr. Contador mayor.— José María Nbvoa ante Y i 
S. según derecho digo: que se me ha notificado un 
decreto de VY S. relativo á que presente el poder 
que me há conferido D. Juan Felipe Cárdenas. Cum- 
pliendo con lo mandado lo ecsibo en forma y 

A V. S. suplico que teniéndome por parte se me 
de conocimiento del estado de las cuenlas de este 
interesado y los reparos á ellas puestos para satisfa- 
cerlos en lo que legalmente se pueda y deba* Pido 
justicia juro &p. 



35 



Núm. 6. 



Sr. Contador mayor.~El Dr. D. José María Novoa 
apoderado de D. Felipe Cárdenas ante V. #, según 
derecho digo; que cumpliendo cotí lo mandado por 
este tribunal presento en debida forma la contesta* 
cion á los reparos puestos á la. cuenta de dicho Cár- 
denas ? constante de 16 legajos. Aunque el interesado 
la. tenia ya trabajada, en solo organizaría se ha pa- 
sado mas tiempo que ei que prometí, por cuyo mo- 
tivo he escedido dos ó tres dias mas del plazo con- 
cedido. No acostumbro demorar los asuntos judiciales, 
pero la penetración de V. S. se haré cargo de que 
no lía consistido en mi mano; mas al fin la tardanza 
ha sido tan corta , que debo concebir no haya podido 
ser perjudicial. Por tanto 

A . V* S. suplico que habiendo por presentada di- 
cha contestación se sirva mandarla agregar para los 
efectos á que se contrae. Pido justicia &c, 

Nám. %m 

SK Contador mayor. — El Dn D. José María No- 
voa é virtud del poder conferido por D. Juan -Felipe' 
Cárdenas, jsegun derecho digo.- que cumpliendo el 
interesado con el decreto dp 17 del corriente , ha 
eesibido y yo presento a V. S. la cuenta última que- 
está en su arbitrio presentar* Su tercera partida se^ 
contrae á la entrega de D. Ignacio Sotomayor: pa- 
rece que ella debe juzgarse en. *el mismo orden que 
las demás por las razones en que funda este concepto. :- 
sin embargo se somete á la buena voluntad, al imparcial 
juicio de V¿ S., suplicándole se sirva? tener en considera- 
ción lascalidades y condiciones del remate y separación 
de dicho Sotomayor ; las aprobaciones <ju© intervi- 
nieron, y demás concerniente al asunto, Por tanto 

A V. S, suplica se sirva haber por presentada dicha 
cuenta., y proveer en ella lo conveniente en justicia .&ow 

5 



M 



Mam* 8t 



'Santiago- IS do julio de 1825,— No priendo el 
gobierno siti aventurar su responsabilidad , proceder 
al pago de cantidades ilíquidas; y deseando por otra 
parte evitar perjuicio» á sus acreedores , la Conta- 
daría mayar proceda inmediatamente á fenecer las 
cuentas de que ge hace mérito, en el término de 
ocho di&s con preferencia é todas labores de la ofi« 
cmu.—Búbrica de H. E>—€orrm de 8aa. 

Escmo, Sr,— Por decreto supremo de 12 de julio 
último corriente á f. 51 v, se mandó á este tribunal 
proceda á fenecer diez y siete cuentas de proveduría 
del ejército que ha presentado D, Juan Felipe Cár- 
denas. E^ias se hallan en sustanciaeion desde i 4 de 
juüo de 18Ufc¡ en que presentó la primera , hasta la 
fecha , en que van corridos siete anos sin que se haya 
podido logra* su conclusión : el que habla, aunque 
baila para eilo dificultades, casi insuperables, como 
lo tiene espuesto en sus anteriores informen, entr© 
á tonpc^r en un asunto tan complicado y de tanta 
dflifadexa, que á cada momento encuentra causas para 
trepidar* No es preciso traer a consideración aiw que 
k primer^ que consiste en raspas y erMnendaturas 
de mucha parte de los documentos que comprueban 
dichas cuentas, cuyos reparos se .hallan puestos* en 
virtud del artículo 1.° del supremo decreto de de 
abril de 1821 corriente á f . 11 del juicio de olías y 
su tenor es el siguiente. "l.° Toda clase de doeu- 
„meptots que sirvan de comprobantes á las párvulas, 
3> da data en las cuentas que m presentan ai tribunal 
j.,W»yor- para su ecsamen , glosa y fenecimiento h*n 
9,40 ser tiradas cuando menos en cuartilla de p&P?l» 
apresándose en «líos de letra cursiva ía cantidad 
j,que en guarismo sale al margen , sin contener i* 



Tí 
„mm pequ^Ba enmendatura, rasj>a, testado ni borrones, 
„bajo pena que notándose cualquiera de estos defectos 
, -no se ahorren |>ar el tribtitial mayor la cantidad á 
,,que ascienda, espresándolo asi difinitivaménte en la 
^re&utta que forme el pliego de reparos," 

Con los defectos ante dichos no se debieron ad- 
mitir las cuentas en !a Tesorería general, ni pudo de 
consiguiente el tribunai proceder á revisaría* , sin 
embargo de lo decretado en 22 -dé mano 1821 cor- 
riente á (¡ 1 sin que primero se allanasen por el 
proveedor legaimente aquellas faltas como se ha eje- 
cutado en iguales casos, 

Las cuentas se recibieron en la Tesorería general, 
y no fueron visadas á su debido tiempo: el tribunal 
procedió á poner sus reparos sin mi conocimiento, 
como le consta al Sr. Ministro de Hacienda, y por 
esto me hallo enteramente comprometido y temerosa 
de aventurar Ja delicadeza del empleo, si V, E, usando 
de sus facultades no manda se proceda á poner las 
decisiones de aquellos reparos que dimanan de enncien* 
daturas , pues el tribunal solo tiene arbitrio para 
obrar conforme á la ley , sin embargo de que co- 
noce que el proveedor es digno de cualquiera con- 
sideración como lo han espuesío los oíicmlés que han 
entendido en sus cuentas, y se descubren á primera 
vista atendida la demora de sus fenecimientos pues 
estos debieron estamparse- en cada una de ellas al 
iiíi^mo tiempo que las iba presentando, con arreglo 
á la contrata, y el- tribunal creé que por no haberse 
ejecutado asi se halla el interesadlo envuelto en unu 
ruina total y las oh ciña? en la mayor confusión. 

Dios guarde á V. Sí. muchos aBos. Santiago de 
Chile 22 de agosto de 1825.— 'Esümo, Sr.— Framiscü 
Solano l$Hcemor~Récmo. Sr, Supremo Director 4&J0M 
República. » 

Saatiargo. setiembre 8 de 182g,-^Arreglándosé M k& 



&8 
Contaduría mayor á las leyes, no resultará perjuicio 
al interesado ni al fisco en la decisión de los re* 
paros , y demás que da mérito esta consulta.— Correa 
de Saa> — Rio* 

Nám. II. 

Santiago y mayo 1S de 1828.— Hallándose re* 
suelto el punto sobre el tempera mentó que debe to« 
usarse para juzgar los documentos enmendados de que 
trata la antecedente consulta como se ve en el su- 
premo decreto de su margen, y también á f. 6 del 
espediente de la materia, que corre por separado, de- 
cidida la cuestión de quien deba subrogar al señor 
contador mayor decano en las recusaciones; proeédase 
á continuar la glosa de las cuentas de proveeduría 
del ejército en la primera mesa del tribunal sin in- 
termisión, y con preferencia á todo trabajo como se 
mandó, y hágase saber al interesado — Bricéño* — Díaz* 

Núm. 1.2. 

S. G. I, — Manuel J. Gandarilks, en la mejor forma 
que haya lugar, ante V. S. digo, que conviene á mí de- 
recho haga llamará su presencia á D. Feix José Bazan, 
oficial deí ministerio de ía guerra, y bajo a religión del 
juramento hacerle reconocer — 1.° Si es suya y de su 
puno *a letra en que están escrito* el memorial de f, 57 y 
el decreto supremo de f 58 v. del espediente que solem- 
nemente acompaño. — 2. ° diga quien le dictó ese escrito 
y le hizo estender el decreto y fecho, 

Supiíco á V. S. ,*e sirva mandar se me entregue 
el resultado on^in^l con e) espediente presentado 
&c.—Manue/ J. Ganda-ribas. 

Santiago septiembre 14 de 1826.-— Como se pide, 
y hecho entregúese para ¡os efectos que haya lugar — 
Luco. — Ante mí Arismendi. 

En el mismo úv& hizo el Sr- Gobernador Inten- 
dente comparecer á su presencia á D. Feiix José 



39 fco 
Uazan , á quien por ante mí recibió juramen en 
forma legal: ea .su virtud prometió decir verdad en 
cuanto le fuere preguntado, y cerniólo al tenor de las 
preguntas que anteceden, espuso— A la 1. que efectiva 
mente están escritos de su letra el escrito de í. 57 y su- 
premo decreto de f. 58 v.-A la 2.» que d mempnal lo 
copió de un borrador que le entrego D. José María No- 
voa, V que no recuerda quien le hizo estender el decreto: 
que lo espuesto es la verdad en que se «firmo ha- 
biendo ieido su declaración que firmo con «i ^.go- 
bernador Intendente, de que doy ie.— Lueo-ficlix J. 
Bazan.—AntQ mí Arismendi. 

Natía. !$• 

Santiago junio 3 de 1826.— Como parece á la 
Contaduría mayor en el arbitrio, propuesto en su 
antecedente informe, tanto mas ventajoso a los <n- 
teresss fiscales , cuanto es de cierto que el decreto 
del aobierno de 8 de setiembre último no sujetaua 
ía decisión al de 6 de abril de 82 1, pues este ni 
ninguna providencia puede tener electo retroactivo. 
En "su consecuencia procederá el tribunal a tenecer 
e*te retardado nogocio en los términos que propone, 
atendiendo el auto de estiio.-FmVe.-Por orden del 
Sr. ministro Ob»jero* 

Sr D Manuel Gandarillas— Muy señor mío.— 
En contestación á la noía de V. por la que me ecsije le 
repita por escrito la respuesta que le di cuando me pre- 
.unió, que por qué había autorizado el decreto de la 
ehance¿cio¿Ue cuentas de Cárdena,, debo mandestar a 
V que si autoricé el enunciado decreto, tue porque 
el*Mm ; stro Novoa me dijo lo hiciese, en raxon de 
hadarse «te «A* implicado en el espediente como 
ti&mmto, en cuya virtud, y estando ya firmado por 
ei > S*. Director, lo verifiqué en los temimos que se 
baila en el original Soy de V, atento servidor Q. 
B. ¿ M.— Tomas Obejero, 



40 



Néra. Mí 



En : < campamiento del supremo decreto que ante* 
cede de 3 del que ri|e cor tiente á f, 58 v. de ios 
autos del juicio de las cuentas del ex-proveedor del 
ejército D; Juan Felipe Cárdenas, corrida desdé 14 
de julio de 818 á 3 de ocfcabre de 820: certifico que 
é*taa se dieron ai fuego h^isfea quedar enteramente 
consumidas á , presencia del Sr. Contador mayor sub» 
decano del tribunal de Cuentas, y para que consto 
doy la presente: Santiago y junio ¿.-de. WM.^Jgmím . 
J?/fl*-,..Eserib,,..del tribunal* 

Náni f 15.- 

El Consejo Directorial <&e,-^ Considerando em- 
fotrazogo al espediente del despacho en el ramo, de 
guerra, y opuesto á la celeridad que demanda el ser- 
vicio i¿»4ta$4aí^ se d a 
á- alguno* decretos en que se priva gravar el erario 
con el pago de sueldo ni otro gasto que no vaya re- 
frendado por el Mitiisterie de Hacienda, considerando 
también que los pagos por sueldos militares e&tafeieí -i - 
dos y gastos comunes de guerra^ .decretados por el mi*, 
nisterio respectivo no pueden considerarse, como nue~ 
vos gravámenes al fisco supuesto que no es este un 
ramo nuevamente creado, sino el primero puesto en 
planta desde que el eco de la libertad resonó en Chile; 
y ácimamente que no e<$ el Ministerio de Hacienda 
quien debe ó puede conocer la mayor ó menor ne » 
cesidad de atender á los cuerpos y talleres del ejér- 
cito, puesto que tampoco le es dado encadenar las 
circunstancias á los recursos para formarle una ley 
por deduoion de los principios en qtae se apoya el 
decreto de 6 de agosto último ha venido en decretar: 
1.° El Ministro de la guerra pasará mensükl«- 
mente al gobierno un cálculo a procsi motivo de los 
gastos del siguiente mes iemuíaíido sobre los pre- 



41 



supuestos del ejército , y el estado «lo. guerra ó paz, 
en que se halle la República para inferir los gasto? 
estraordinarios. 

ib 9 Sobre el completo que resulte «el cumplí* 
miento del artículo anterior el Ministerio de Hacienda 
librará en fivor de la comisaría las cantidades corres- 
noud ¡entes. 

Y 3. ° Toda pago que sega» su procedencia deba 
hacerse por dicha comisaria se verificará sin otro 
requisito que el decreto supremo girado por el minis- 
terio respectivo. 

4.» El comisario en las cantidades que cubra es- 
tará' sugeto á responsabilidad siempre que no usase 
del derecho que para representar le dan las ieyes. 

5 ° Queda por este derogado todo otro decre- 
to, reglamento ú orden que contraríe su cumpli- 
miento. ' ~ ; ■ 

6 © El Ministro de la guerra &e.==Corounic¡uese 
al ¿e Hacienda, y tómese razón donde corresponda 
imprimiéndose en el boletin.=Dado en ,el Palacio Di- 
vectorial á 18 de diciembre de X^b^-Ufante.-MQm^ 

Mánpi. 16. 

Señor D. Francisco Solano Briceno-Muy señor 
■ mió— Tengo necesidad de justar la fecha en que 
recibí el oficio de V. conque me acompaño copia del 
laudo puesto en las cuentes de dm Juan Felipe v, ar . 
daña?, V para ello suplico á V. se sirva decirme, m 
tiene presenil.? Si el 13 de jumo Ultimo me 
«rebotó jfo si le había recibido, y habjeadole cpn- 
testado, ? «*«o,Mué U, k pedir al M^tro de guerra, 
Novoa, quien á la reconvención que V. le toNMMI 
la demora , le respondió que se había olvidado— 
2 © Si el 16 dije á V. que yo no podía entender 
el laudo sin ver el espediente , que me franqueo V . 
ese dia; y en el misma ^espidió el decreta supremo 
negando el C úmpla ? e.==Tengo el honor de ofrecerme 



á V. atento servidor Q. B, S. M.— 11. J. Ganda. 

riUas. 

May' setter mío: Son hechos positivos los que 
se puntualizan en la primera y segunda pregunta de 
esta su apreciante, que tengo el honor de contestar; 
y ofrece con esta ocasión su distinguida considera' 
don y aprecio.— Francisco Solano Bricmo, 

Nítra. 17. 

Aviso del ministerio de la guerra. — Bebiendo 
procede rse á la construcción de tres mil vestuarios- 
parala tropa del ejército; una mitad para infantería. 
y. la otra para caballería, compuesto de las prendas 
que designa el supremo decreto de .28 de arbril de. 
1823 impreso en el boletín núm. 6. del lib. I,.® bajo, 
el num. 69, ^ se invka é los. sugetos que, quieran en- 
trar en ella para que dentro de cuarto dia dirijan 
sus propuestas al gobierno en pliego cerrado por con- 
ducto de este ministerio , en. inteligencia, que será, 
aceptada la que presente mas ventajas por su menor 
precio, mejor calidad y demás que tengan á bien 
ofrecer. Al. efecto se les . presentarán las muestras 
correspondientes. 

Núm, 18, 

Santiago abril 15 de 1 826,-1 rtformen la Comi- 
saria jeneral y administradores del tesoro lo que Jes 
ocurra en razón de las «uatro únicas propuestas que . 
se han hecho en el largo periodo que ha mediado 
desde principios, de marzo hasta la fecha.-.i^o^a- 
Obejero* 

Nám, I9v 

Propuesta, que hago al vestuario del ejército se- 
gún el cartel, que se ha fijado, y muestras, que se-, 



^ 



43 

me han manifestado— Me obligo á construir cada 
vestuario por treinta y ocho pesos cada uno bajo laa 
condiciones siguientes— 1. a Que siendo casi diñcil en 
las actuales circunstancias que el erario pueda hacer 
un desembolso del total importe de I03 vestuarios , 
deberá cubrirme por cuartas partes practicando yo 
la entrega en los mismos términos.-— 2. a Que si el día 
que acredítela primera entrega no tuviese el Estado 
como cubrírmela en dinero efectivo, es obligado a 
darme, si me aviniese, letras para cualesquiera que 
adeudase al fisco , sea cual fuere la proced«ncia de 
su crédito, ó en papel moneda, dándome una suma, 
que descontando la pérdida que tuviesen en aquella 
época en la plaza, quede liquida en dinero efectivo 
la cantidad á que ascienda la entrega hecha.— 3. a Cada 
entrega de vestuario deberá tener tres tallas 1. a 
2« y 3.a ^Una quinta parte de 1. a talia= Otra de 
3. a y las restantes de 2. a talla.=Me obligo si se ad- 
mitiesen las propuestas, á entregar en el dia vestua- 
rios construidos, si de pronto se necesitaren, Santiago 
marzo 13 de 826,— Antonio -Gundian, 



BS2X 



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